Ayer tuvo lugar el homenaje a una buena persona, a un compañero, a un buen amigo. Ayer, en el paraninfo del Centro Cultural de la Nau de la Universitat de València, mi universidad / su universidad, pudimos dedicarle palabras de cariño, palabras de recordatorio a quien todavía está presente en las conversaciones, quedadas, comidas y cenas de amigos.

Tuve el honor de poder participar en el homenaje. Fue difícil escribir, fue complicado acabar un párrafo y no emocionarse, fue difícil poner palabras a todo lo que no dije o lo que me hubiera gustado decir. Fue difícil leer un discurso emotivo, delante de amigos y amigas emocionadas. Fue difícil tenerle tan presente y que no estuviera.

Aquí os dejo, con humildad, las palabras que ayer dediqué a nuestro amigo.

“He estado días queriendo decir muchas cosas, pero sin ser capaz de escribirlas.

Palabras que no me salían

Al pensar en cómo comenzar hoy, aquí, me viene a la cabeza una frase que los que conocisteis a Gonzalo sabéis que hubiera dicho…

vaya embolao en el que me habéis metido”

Hoy se mezcla el corazón y la mente diciendo palabras sentidas que me devuelven lágrimas de recuerdo…

Hoy la Nau y su gente han trabajado para una actividad, pero no era una actividad más, esta no la has coordinado ni la has supervisado tú, en esta eres el protagonista. Tienes que serlo, aunque ya nos gustaría que no lo fueras, además no puedo dejar de recordar que a ti ser el protagonista no te gustaba lo más mínimo.

Hoy, aquí somos muchas amigas y amigos los que te recordamos, como si hubiéramos sido capaces de olvidarte tan sólo un segundo, pero te mereces un buen homenaje.

12829489_1790235694530132_5207343991293203552_o
Olivia, hija de Gonzalo y Elena, en las escaleras del paraninfo. Fotografía de Miguel Lorenzo (Gracias Miguel).

El 26 de septiembre de 1994, recién llegado del mundo de la animación juvenil y del periodismo desde el Levante en su edición de Camp de Morvedre, Gonzalo comienza a trabajar en un incipiente CADE (Centro de atención y dinamización de estudiantes) que tenía como objetivo el trabajo de estudio, detección de necesidades y propuesta de creación de programas para estudiantes. Cuestiones que eran de vital importancia para el desarrollo de la vida universitaria y que no habían sido trabajadas, en muchos casos, por las universidades españolas.

Una etapa que sin duda fue enriquecedora, pero no hablo que lo fuera sólo para Gonzalo. El servicio del CADE tenía como objetivo ser servicio auxiliar al vicerrectorado de estudiantes. Vicerrectorado que desde su origen hasta la actualidad contaba y cuenta con un estudiante como titular.

Os podéis hacer a una idea de que podría significar la figura de Gonzalo para un recién llegado estudiante a la gestión universitaria, que como fue mi caso, llegaba con 23 años.

Igual que yo, seguramente lo sintieron quienes me precedieron y coincidieron con Gonzalo y que hoy, en su gran mayoria, están aquí presentes: Ricard Martínez (el primero de nosotros), Vicent Alonso, David Marí, Eduard Ramirez, Joan Enric Ubeda y Pilar Sarrión.

Gonzalo, como podéis advertir no sólo era el responsable del servicio que tenía que ayudar a la labor de gobierno en materia de política estudiantil, enseñándonos a los nuevo-llegados las cuestiones del día a día en la institución.

Él era algo más allá, era una de esas personas que con su hacer te marcaba profundamente en tu vida futura, en el qué y en el quien serás.

La ejemplaridad de su forma de ser y trabajar con su capacidad de motivar, de exigencia, de perfección, de delegar en el equipo, de impulsar nuevos proyectos daban seguridad a quienes trabajamos con él.

Recuerdo los comienzos en el CADE, obviamente teníamos nuestros enfados temporales, yo era un chaval de 23-24 años con ganas de cambiar todo y de hacer muchas cosas nuevas y, como decía su amigo Miguel Angel Martin en un artículo reciente, “Gonzalo no es que fuera un pesimista, era un tipo bien informado en un mundo pésimo.”

736789_10208830222571075_2142338651292274309_oGonzalo supo llegar a mí, al igual que llegaba a todos con los que trabajó, porque eso era otra cualidad de Gonzalo: su capacidad de empatizar con los demás, sus ganas de mejorar las cosas en todos los sentidos.

Gonzalo y yo supimos convertir una relación laboral en lo que fue hasta el 26 de diciembre. Hasta lo que es hoy, ahora, en este instante. Gonzalo dejó de ser un compañero de trabajo y se convirtió en un amigo.

Recuerdo y echo de menos aquellas conversaciones infinitas entre el “acabo esto y vamos” sentado en su despacho abierto del CADE y el “tengo que recoger a Martina”. Esas conversaciones con preguntas y respuestas que pretendían reflexión, el cuestionamiento político a la situación de la izquierda, hablar del futuro o de la vida como el hermano mayor a un hermano pequeño le puede explicar qué se debe, qué se hará y cómo se levantará.

Como he dicho Gonzalo se incorpora en 1994 al trabajo de creación del CADE. Con él y este servicio se pone en marcha proyectos que luego pasarían establecerse como necesarios en la llamada dimensión social del estudiante universitario.

Quizá se espera de mí que enumere todo lo que Gonzalo hizo en el tiempo que estuvo al frente del CADE o todo lo que aportó a mi vida o a la de todas y todos los que trabajamos con él.

Y lo haría.

Podría echar mano de mi memoria y anotar en un papel que en el año 1995 puso en marcha l’escola d’estiu de la nau dels xiquets i les xiquetes, o que de él aprendí aquello que Baltasar Gracian titulaba “El arte de la prudencia”.

Podría contar todo el trabajo que desarrolló desde el CADE con la creación de programas como: 

la Nau dels estudiants, el aula oberta d’escriptura, els premis de escriptura, art public/universitat pública, setmana de benvinguda, borsa pop/rock, talleres de voluntariado, programa unites, convocatorias para la realización de actividades socioculturales y para proyectos de cooperación, el censo de asociaciones y colectivos , asesorías, becas y ayudas a estudiantes para estudios, movilidad o alojamiento… etc etc

Podría enumerar e incluso poner nombres y apellidos a los estudiantes que recorrieron el CADE y que tal vez si no hubiera sido por ese servicio no estarían donde están.

12841381_10208830224371120_8066099668847765245_oPrefiero echar mano de mi corazón. Y desde el corazón os digo a todos que lo mejor que Gonzalo hizo, la mejor lección de Gonzalo dio, fue ser como era: un buen hombre, una buena persona consciente de que ni don quijote podía vencer a los molinos ni que un solo ser humano podía cambiar el mundo, pero consciente de que todas y todos teníamos algo que aportar que podría llegar a cambiarlo.

A su paso por el CADE podría ponerle cara de personas que fueron importantes para él.

Su buen amigo Carles, mi buen amigo Carles. Personas importantes como Joan, Amalia, Trini, Miguel Angel, Carmen, Sali, Maria Jose, Cristina, Mari Carmen (que no hace mucho también nos dejó), Maribel, Paqui, Mariano, María José, la gente del DISE (los primos hermanos): Charo, Ferranda, Eva, Laura, Mónica, Pere, Manolo, Santiago…

Los otros servicios, colegios mayores, las facultades, los profesores, becarios, asociaciones, colectivos, la fundación, técnicos de los ayuntamientos, otras universidades, creadores, productoras culturales, medios de comunicación, etc etc….

TODO producto de esa gran capacidad que tenía Gonzalo de sumar esfuerzos, de buscar consensos, de negociar… siempre para conseguir el bien común.

El paso por este servicio, su maduración en lo profesional y académico iba acompañado de su evolución vital, los que antes he citado presenciaron el inicio de su vida conjunta con Elena, así como el hecho de que el ideólogo de la escola d’estiu se convirtió en el “papá de Martina”. Escola d’estiu a la que seguro que se sumará en un futuro la pequeña Olivia. 

12794664_10208830225691153_469254373680880901_oGonzalo quería cambiar el mundo, quería que el mundo que él dejara fuera mejor que el que él había conocido.

Y Gonzalo, amigo, siento decirte que lo has conseguido, pero sólo a medias.

Es verdad que tu trabajo, tu esfuerzo por situar la cultura en el ámbito de las fuerzas que cambian las cosas, que mejoran la vida de las personas, no ha sido en balde. Es cierto que esa semilla dará sus frutos y tú habrás sido responsable de lo que de ella germine.

Es cierto que el mundo que dejas es mejor que el que encontraste. Pero eso es sólo para quien no te conoció, para el que no siente la pena infinita que deja tu ausencia. Para todos nosotros, el mundo es sin duda un sitio peor desde que tú no lo habitas.

Sólo me queda darte las gracias, allá donde estés estoy seguro que estás apretando la mandíbula cuando te cuentan una injusticia o construyendo relatos a raíz de alguna idea que se te ha ocurrido o alguna utopía digna de perseguir.

Nosotros y nosotras, que tuvimos la suerte de conocerte, compartir vida, trabajo e ilusiones, tenemos la obligación de continuar con una lucha que tú lamentablemente no pudiste terminar. Estoy seguro, que entre todos tus amigos y amigas seguiremos con tu legado, trabajando por un mundo mejor.

Muchas gracias compañero.
Muchas gracias amigo.”

Aquí podréis el homenaje integro:

http://mediauni.uv.es/5362va

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s